Una quemadura es una herida frecuente que en la mayoría de los casos es accidental y benigna, y que requiere un simple tratamiento ambulatorio. En España, 300 de cada 100.000 habitantes sufren quemaduras que requieren atención clínica. Además, un 5% (14 de cada 100.000) de estos pacientes requieren ingreso hospitalario tras la quemadura.
Habitualmente las quemaduras se generan en accidentes domésticos que suceden, principalmente en la cocina o en el jardín. En casi la mitad de los casos, las quemaduras han sido provocadas por el contacto directo con fuego o un líquido/ objeto caliente. En cambio, las explosiones, las quemaduras químicas y la exposición a la luz o la radiación son mucho menos habituales. El brazo es la parte del cuerpo humano que se ve afectado con mayor frecuencia por las quemaduras, seguido de la cabeza y las piernas. Las quemaduras también pueden tener como resultado efectos funcionales, estéticos y psicológicos. Además el riesgo de que una quemadura se infecte es alto.
Una quemadura es, ante todo, una lesión de la piel que en ocasiones afecta al tejido subyacente.
Existen cuatro tipos en función de la causa que la produce: